FaceBook: una jugada de clase ‘perpetua’

Para nadie es un secreto que la comunidad de FaceBook se multiplica como los gremlings, que muchos de ustedes son miembros desde hace meses (me incluyo) y que no me extrañaría encontrarme a mi abuela con un perfil en la página. Pero, ¿alguien se leyó alguna vez las condiciones de uso de esta comunidad? Claro, da un poco de flojera leer un mamotreto enorme con una letra facebookpequeña y palabras que giran y giran sin que se entienda mucho, pero FaceBook ha servido para enseñarnos una lección a todos: hay que leerlas.

Este tema se hizo patente el día 4 de febrero, cuando se hizo pública una sutil modificación de dichas condiciones, en la que la página se hace acreedora a perpetuidad de los contenidos que uno suba a su perfil de FaceBook. O sea, que ni borrando la cuenta uno puede estar seguro de que las fotos y datos morirán con ella, sino que FaceBook puede seguir haciendo el uso que mejor le parezca de dicha información. Tétrico, por decir lo menos. El sitio se escudó en el argumento de que nuestros contactos se enteran vía e-mail de algunas de nuestras actualizaciones, por lo que los contenidos no pueden eliminarse si ellos no se han dado de baja también.

Este cambio generó un pequeño terremoto (100.000 miembros de un grupo a los que no les gustan las condiciones de uso, además de un alud de quejas a la administración de FaceBook), por lo que el vicefundador del sitio, Mark Zuckerberg, anunció el día miércoles 18 que la página renuncia a modificar sus condiciones de uso por ahora, pidiendo disculpas a los airados usuarios y solicitando colaboración para establecer los términos en base al consenso de los usuarios.

Fuera de lo bueno que es que FaceBook se retractase del paso que intentó dar en contra de la ‘privacidad de nuestros datos’ (si es que en FaceBook existe aún el concepto de privacidad), lo que debe preocuparnos es el hecho en sí, o sea, que FaceBook lo haya intentado. Las condiciones de uso no son algo que uno suela leer, y por esa flojera ese descuido nos sometemos como corderos en el matadero a un contrato en el que tendremos que aceptar las cosas que no nos gusten… enterándonos de ellas después de habernos suscrito. Es como firmar un crédito a plazo fijo en el que se estipula que si no pagamos nos darán calambrazos en los ojos… todo por no leer bien la letra chica.

La lección es clara. Las ventajas que puede ofrecer la red FaceBook son innegables, y las horas de ocio que puede matar son tantas que incluso se puede caer en la procrastinación (si no me creen, pregúntente a más de un estudiante de medicina), pero hay cosas que no pueden dejar de tenerse en cuenta, por muy maravillosa que sea la oferta que se nos hace. Una cosa atractiva no es buena sólo porque es bonita. Así que attenti al luppo, amigos.

En todo caso, la gente de FaceBook creó un grupo (con 80.000 miembros ya) en el que se aceptan sugerencias para crear unos términos de uso más democráticos. Éste se llama ‘Facebook Bill of Rights and Responsibilities‘ por si quieren hacerse miembros de él y aportar sugerencias.

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